Antes de cantar una misa
Señor, prepara nuestro corazón
Señor Jesús, nos reunimos en tu nombre para servir a tu Iglesia. Serenas nuestras voces, nuestras manos y nuestro corazón. Que cada canto ayude a tu pueblo a escucharte, a orar y a participar en la Eucaristía.
Líbranos del orgullo y de la distracción. Enséñanos a escuchar a nuestros hermanos, a respetar los silencios y a servir con humildad. Que nuestro esfuerzo sea una ofrenda de amor y que tu Espíritu guíe nuestro ministerio. Amén.
Después de cantar una misa
Gracias por permitirnos servir
Padre bueno, gracias por la Eucaristía y por permitirnos acompañar la oración de tu pueblo. Recibe lo que hemos ofrecido con alegría y también nuestras limitaciones.
Perdona nuestras distracciones y ayúdanos a aprender de cada celebración. Que la Palabra que escuchamos y el Pan que compartimos transformen nuestra vida. Haznos instrumentos de tu paz durante la semana y conserva unido a nuestro equipo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.